31 agosto, 2010

Los casos de Málaga y Almería

Finalizado el periplo por Málaga y Almería (en http://www.sevillatoro.com/ están todas las crónicas de ambas ferias), se impone la vuelta a la normalidad y volver a cuidar el blog. Sin embargo, hay que hacer un análisis de algunos aspectos de estos dos ciclos que me parecen fundamentales.

Con relación a Málaga, leo que en Bilbao se han corrido reses rechazas en La Malagueta. Y se dice de una forma que quieren expresar que en Málaga se han equivocado los veterinarios. Los veterinarios se pueden equivocar, como todos, pero hay que ser respetuosos y serios. El toro que ha salido en Málaga, salvo algunos de Juan Pedro Domecq y los de Jandilla, ha sido de plaza de primera, ni más ni menos. Los de las citadas ganaderías eran novillos de presencia. Y, según muchas informaciones, en Bilbao se han lidiado reses impropias de la categoría de la plaza. En conclusión, que Málaga es de primera y debe serlo con todas las consecuencias. En mi caso, me importa un pimiento que en Bilbao admitan astados rechazados en Málaga. Allá ellos. Pido a los facultativos malagueños un criterio uniforme para todas las ganaderías y para todos los toreros.

Diferente es que Málaga deba ser de primera. No tiene categoría de primera, porque además de las cuestiones administrativas, lo que confiere la categoría son la autoridad y el público. La autoridad lo está intentando a su forma. El público es de segunda. Y mientras quienes se sientan en los tendidos no se comporten con el respeto y la seriedad de una plaza de primer nivel, siempre será una plaza de segunda. Y será de segunda mientras tenga una banda de pitorreo que toca por tres pases malos. Y de la empresa, pues ya se ha dicho hasta la saciedad que no es consciente de la categoría del coso. Los ganaderos de postín no respetan a la empresa y así pasa lo que pasa.

En Almería hay una empresa consolidada y profesional. Que nadie olvide que las empresas son sociedades que tiene como objetivo ofrecer servicios de calidad para ganar dinero. La empresa Chopera ha reaccionado este año y ha subido el nivel del toro. Por hechuras y volumen, toros de primera, que sólo por su mayor comodidad de pitones se lidian en una de segunda. Luego, el toro sale bueno o malo. La Feria de Almería, salvo en la corrida de El Fandi, ha tenido reses de presentación impecable. Han sido divisas de calidad, como El Ventorrillo, El Pilar, Victoriano del Río y el Tajo y La Reina. Se han lidiado completas. El toro peor presentado fue uno de Matilla que mató El Fandi en quinto lugar, el toro del apagón.

Por tanto, Málaga necesita una empresa profesional y un cambio radical de mentalidad del público, algo lento y complicado. Tal vez una plaza del litoral no pueda ser de primera porque el público va a un tipo de fiesta de pura diversión sin buscar emociones. Entre la empresa, que debe ser profesional, solvente y respetada, y la autoridad pueden cambiar el signo en el futuro, pero ese tipo de públicos que sólo quiere orejas no es fácil de reeducar. En Almería, por el contrario, Óscar Chopera ha entendido que hay que volver a presentar un toro serio. Lo ha hecho y esperemos que siga así, porque en poco la feria tendrá de nuevo el respeto de los aficionados.
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19 agosto, 2010

La Malagueta, una plaza a la deriva

En vista de lo ocurrido, ahora no se entiende bien por qué se suspendió la primera corrida de la Feria de Málaga. Es imposible que los de Rivera de Campocerrado fueran más chicos que los de Jandilla y Vegahermosa. El mismo equipo gubernativo rechaza la de los modestos y aprueba la de las figuras. El empresario clama que quine ha suspendido la corrida ha sido él porque está hasta el gorro de imposiciones. ¿A qué es verdad la maldad que circula por Málaga sobre la connivencia entre la empresa y la autoridad para la suspensión?

La Malagueta ha perdido el norte. Ni se sabe qué toro debe ser lidiado ni hay criterio para la concesión de orejas. Respecto al toro, algo hay claro. Los de Jandilla, sólo cuernos y nada más, no pueden ser aceptados como toros de primera. El sexto no sale ni en las novilladas de plazas de segunda con alguna seriedad.

El público no sabe de toros. Protesta cuando se cansa, como ocurrió el miércoles con el citado sexto, que forzó que un grupo gritara que no es plaza de primera, que es de tercera. Pero, en general, nadie dice nada.

La mayoría de orejas no tienen el respaldo de actuaciones de categoría. El palco, que transige en los corrales, no quiere problemas. En lugar de señalar el camino para que La Malagueta tenga un sello y que nadie se asombre cuando se niegan orejas, los presidentes, tanto ella como él, sacan los pañuelos y se quedan tan panchos. Muchas primeras orejas se conceden con peticiones mínimas por debajo de la media; lo de las segundas ya indica que estos presidentes no saben lo que debe ser una labor completa de dos orejas en una plaza de primera.

Todo ello en un ambiente de conformismo generalizado incluso por parte de los informadores locales, que se dedican a contar pero que suelen opinar, salvo los que escriben en Internet, para intentar darle a la Fiesta un nivel superior en Málaga. Con todo esto, ¿para qué quiere Málaga ser de primera? Así, será de primera en cuestiones administrativas, la realidad es que sigue siendo de segunda y de las del furgón de cola.
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14 agosto, 2010

Sin toros por la cabezonería del empesario

La suspensión de la primera corrida de la Feria de Málaga no coge de sorpresa a quienes llevamos ya algunos años asistiendo a este ciclo. La subida de La Malagueta a la categoría de plaza de primera no ha sido entendida por quienes deben velar por la integridad de los espectáculos que en ella se celebran. El toro ha sido la asignatura pendiente de la empresa actual, que ha naufragado año tras año. Que se haya llegado a una suspensión era algo previsible, aunque en este caso hay matices que deben ser analizados.

Los veterinarios rechazaron un lote de toros de Rivera de Campocerrado. No hay nada que objetar. Son facultativos acreditados en el toro de lidia y su criterio debe ser respetado. Los expertos deben tener libertad a la hora de tomar decisiones. En este caso, la presidenta, Ana María Romero, ha respetado de forma escrupulosa y acertada el criterio de sus veterinarios, algo que en otras ocasiones ella misma, y otros compañeros de palco, no han hecho de la misma forma, amparada en la posibilidad que le da el Reglamento de tener la última palabra. Ahora merece el aplauso por algo que no ha hecho anteriormente. No vale atacar a los veterinarios ni presentar las fotos de los toros rechazados. Son especialistas y deben tener la consideración de todos.

La actitud de la empresa es incomprensible. Se puede admitir el enfado ante la situación, pero la obligación de una empresa es ofrecer el espectáculo siempre, porque la afición y la ciudad son prioritarias y no se les puede ocasionar semejante daño por un enfado o una actitud de soberbia persistente. El rechazo de los toros es una posibilidad que siempre debe ser tenida en cuanta, les pasa a todos los empresarios, pero se buscan otros toros y se dan las corridas, todo antes que llegar a una suspensión por una pertinaz cabezonería.

La imagen de Málaga con esta suspensión queda malparada. Ha sido noticia negativa en todo el mundo porque la empresa se ha enroscado y no ha querido presentar más toros, cuando en cien kilómetros a la redonda hay toros de sobra. Los empresarios están para dar corridas, como siempre ocurrió con los clásicos de toda la vida. Esta empresa se apunta un dato nada gratificante. Ha sido la primera que ha dejado sin toros a Málaga en un día de Feria. Nota negativa en un expediente por cabezonería. Ser empresario de toros es algo muy serio.
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12 agosto, 2010

En Cultura o en Interior, pero con dignidad

No me apetece entrar en el debate sobre si los toros deben estar en Cultura o en Interior. Creo que la tauromaquia es cultura por todos los lados que se la mire. Creo que los toreros son artistas. Pienso que estar en Cultura no es contradictorio con el mantenimiento de unas normas destinadas a presentar un espectáculo puro y sin artimañas. Se puede estar en Cultura y seguir bajo las directrices de una normativa que vigile el cumplimiento de unas premisas necesarias para acreditar una Fiesta grande y pura. Es decir, hace falta una norma, ley o Reglamento que garantice la integridad de todos los procedimientos que anteceden, ocurren y siguen a la corrida de toros.

El debate actual es bueno. Creo que es necesario acudir al Tribunal Constitucional, sólo me pregunto quién dará el paso. También la declaración de Bien de Interés Cultural es un paso importante para conseguir una defensa futura ante nuevos intentos de eliminar el toreo de otras comunidades. Todo eso está bien. Es bueno que los toreros se reúnan y quieran hablar con la ministra de Cultura (aunque ello suponga un duro varapalo para la Mesa del Toro, al tiempo que deja claro la división existente entre las dos asociaciones de toreros existentes).

Todo esto es fundamental, pero hay algo que parece que los taurinos no comprenden. Además de estas acciones, es preciso lavar la cara de la fiesta para evitar espectáculos denigrantes que dejan en mal lugar a quienes, con pureza de sentimientos y buenas intenciones, defienden la autogestión de la propia fiesta.

El pasado domingo los taurinos dieron una penosa imagen en El Puerto. En definitiva, se trataba de lidiar una miserable corrida de Zalduendo, absolutamente impropia del coso portuense. Y la guerra de los corrales fue sólo un pulso para meter reses menos ofensivas. Como la autoridad se mostró inflexible, al final no tuvieron más remedio que torear. Así no se puede aspirar a dirigir la Fiesta, porque si en Interior ocurren estas cosas, ¿qué puede suceder sin la tutela de una autoridad competente? De manera graciosa se habla de los caprichos de los guardias de la porra. No digo que no haya alguno que se exceda o se comporte con chulería, pero estoy convencido, porque los conozco, de que algunas actitudes de determinados taurinos son también repulsivas.

Ese mismo día la televisión de Andalucía mostró el indulto absurdo de un toro. Fue otro golpe de mano contra la credibilidad del toreo. En una crónica de Huesca de la corrida del miércoles 11 de agosto publicada en ABC, Ángel González Abad se indigna ante la indecorosa presencia de los toros de Zalduendo, la actitud escasamente comprometida de la terna y llega a la conclusión, con verdadero acierto, de que los hombres del toro tienen dos caminos: o el del todo vale, o el de ofrecer una imagen seria del segundo espectáculo de masas de España. Es decir, dice el cronista que está bien luchar por estar en Cultura, por pedir libertad para que haya toros en todas partes, por reclamar la mayor ayuda a la Fiesta, pero que los protagonistas tienen que implicarse para ofrecer una corrida más completa y no ofrecer tantas tardes una imagen de nulo compromiso con su profesión. Antes que pedir, o al mismo tiempo, el toreo tiene que mejorar muchas asignaturas pendientes que están dañando la impresión que se tiene de sus protagonistas.
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05 agosto, 2010

Dejemos al Rey en paz

Entre tantas idas y venidas tras la abolición catalana producto de una saña feroz contra los símbolos de España, me quedo anonadado con unas declaraciones de algunos toreros muy importantes para reclamar que el Rey salga a la palestra y se manifieste públicamente sobre el tema. No soy monárquico, por tanto lo que viene a continuación no está impregnado de un fervor especial por la corona.

En la familia real hay una buena aficionada: la infanta Elena. Su imagen vestida con un terno de reminiscencias taurinas hace muy poco tiempo fue un alegato apabullante a favor de la fiesta. Luego, el Rey Juan Carlos parece que es algo aficionado, aunque no mucho. El resto de la familia ni le gustan las corridas ni las entienden.

Además de la llamada de atención de la Infanta, con su presencia permanente en los toros y su vestido, el Rey se ha manifestado como defensor, como dejó claro en la Maestranza de Sevilla con su famoso, “por supuesto”, cuando se le preguntó si su presencia en el acto era para reafirmar el apoyo de la corona a la tauromaquia.

El Rey no puede estar permanentemente saliendo a la palestra para opinar de todos los asuntos que acontecen en España. Es como si ahora le pidiéramos que opinara sobre la ley del aborto, la huelga de controladores o la crisis socialista en la Federación de Madrid. En su momento salió al ruedo y ya sabemos lo que piensa. Su papel no es opinar sobre todo lo que pasa en España.

Y mucho más doloroso es tener que hablar de los toreros retirados que le han señalado con el dedo. Me produce una enorme decepción lo de Paco Camino. Dice el de Camas: “Encima de que están comiendo la sopa boba, la Casa Real no se moja”. Para seguir con otra perla: “Efectivamente, la Familia Real debería haberse mojado algo, no se moja ni el labio. El pan y la panceta, todo para ellos”. Estas palabras encierran una evidente animadversión a la corona, en el trasfondo hay un rencor no disimulado y es algo que debería haberse guardado. Camino ha pinchado en hueso, cosa rara en tan buen matador.

Paso del Capea, pero lo de Joselito es la leche. Un torero que ha presumido de republicano no debe hablar del rey, menos para ser injusto, porque hay que recordarle que sí se ha expresado sobre su apoyo a los toros. Lejos de polémicas, tres maestros retirados han hecho el ridículo con sus manifestaciones. Ahora resulta que el Rey tiene convocar una rueda de prensa semanal para dejar su opinión sobre todos los problemas de España. Es el colmo de la tontería. Trabajemos para engrandecer al toreo y dejemos al Rey en paz.
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Algeciras

El coso de Las Palomas de Algeciras tiene solera, tradición y afición. Así lo puedo atestiguar después de más treinta años asistiendo a...