28 noviembre, 2017

Premios


A propósito del Premio Nacional de Tauromaquia concedido a Enrique Ponce, una distinción que es más que justa, me parece evidente que el veterano diestro lo merece por su trayectoria única como torero. Incluso creo que lo puede merecer por su temporada taurina de 2017, un caso de extrema supervivencia en un matador de toros con tantos años en los ruedos. En los textos que he leído se vuelve a hacer hincapié en la corrida Crisol de Málaga como algo trascendental en su temporada. Aquí es donde debo mostrar de nuevo mi discrepancia más enérgica, igual que ya hice cuando se celebró el mencionado espectáculo.

Bienvenido sea el Premio para Ponce. Esto de los premios siempre será discutido. Se conceden, entre otras cosas, por una trayectoria, pero hay toreos como Paco Camino que no lo tienen. Los jurados y las organizaciones que conceden los premios son muy personales. Jorge Luis Borges no ganó el Nobel de Literatura.

Pero no puedo admitir que se vuelva a esgrimir la corrida de Crisol como un ejemplo de tauromaquia válida, y, mucho menos, como algo que deba ser considerado en el futuro como el camino a seguir en busca de la corrida integral o la fiesta global. El toreo es algo muy serio. Cada corrida es un camino que conduce de forma inexorable a la gloria del triunfo, a la decepción del fracaso o, afortunadamente pocas veces, a la tragedia de la muerte. Cada paseíllo es la antesala de todo o nada. Todo lo que acompaña al toreo debe quedar para momentos especiales. La música ameniza las faenas buenas y calla cuando hay desarmes o peligro para el hombre vestido de luces. Estas corridas con artistas en el tendido, que cantan por decreto sin acoplarse a la realidad del ruedo, son un esperpento. No digo nada si un flamenco está en trance y en el ruedo un matador está pasando apuros o huyendo del toro. Es verdad que Crisol fue un espectáculo amable con una imagen dulce, es cierto que Estrella Morente se acopló con Ponce en algunos momentos, pero la pureza y la verdad del toreo no pueden quedar desfiguradas con la lidia acompañada de canciones. Por una vez puede valer. Pero ese no es el futuro. Y menos cuando todo concluye con indultos de verbena.

El futuro, no me canso de repetirlo, es la emoción del toro íntegro y fiero ante un torero capaz de dominarlo. Todo lo demás son inventos que no conducen más que a escenas absurdas. Enhorabuena a Enrique Ponce por su premio. Crisol se hizo presente en la Feria de Málaga. Ha cumplido tu sueño. No es necesario que lo repita más veces. El camino de la Fiesta es otro muy diferente.

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21 noviembre, 2017

A propósito de la crítica


Hay un texto maravilloso escrito por el periodista deportivo Roberto Palomar en ABC que se llama ‘La banalización de la información deportiva’. Al leerlo me he sentido reflejado en el mismo, aunque con la diferencia de que Palomar se dedica al deporte y yo me dedico a los toros. Siempre que puedo, cuando estoy con desconocidos, trato de ocultar que me dedico a la información taurina. Es algo instintivo. No es solo porque nunca se sabe quién es el interlocutor que está delante, sino porque el conocimiento de mi dedicación  provoca de forma sistemática extrañeza o admiración. Se extrañan los detractores del toreo, que suelen cambiar de tema si son educados. A otros les produce admiración  que me dedique a los toros y aprovechan la ocasión.

Los que se admiran siempre hacen preguntas, o, mejor dicho, dan sus opiniones. Y así es habitual que te lancen a la cara preguntas en las inquieren mi opinión sobre Morante o sobre José Tomás. Y si es así, el asunto puede tener arreglo. Lo malo es que muchos de los que preguntan, antes de que pueda contestar, ya están ellos respondiendo. Y aparecen en escena todos los tópicos del mundo. Son los listos que aprovechan que pueden conversar con un crítico para demostrar su sabiduría en el asunto. Te dicen que Morante es un artista, pero es una pena que no tenga valor; o que José Tomás se deja coger por los toros para alimentar el morbo y así una retahíla de lugares comunes que han escuchado en algún momento.

A veces les he preguntados a estos sabihondos cuando fueron por última vez a los toros y no se acuerdan, aunque siempre hace mucho tiempo que no pisan un coso taurino. Y es el momento en el que llego a la conclusión, como le pasa a Palomar, de que algo estamos haciendo mal si no somos capaces de llevar al público la verdad actual de la información y la crítica taurina. Nadie me comenta las buenas crónicas que se escriben o el trabajo serio y silencioso de quienes trabajan en las redacciones de radios, periódicos o  revistas taurinas. Estos aficionados de verbena necesitan entrar en contacto con la buena información taurina de nuestros días. Otro asunto de mayor envergadura sería si la crítica cumple con rigurosidad sus funciones de formar, informar y entretener. Si conocieran el trabajo de los críticos, seguro que dejarían de hacer preguntas capciosas solo para responderlas ellos mismos y presumir cuando están delante de un tipo tan extraño que es crítico taurino en los tiempos que corren. 

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16 noviembre, 2017

Sevilla 2018


A la vista de lo que conocemos de la temporada del próximo año de Morante de la Puebla, se puede asegurar que el cigarrero no estará ni el Domingo de Resurrección en Sevilla ni tampoco en los carteles de la Feria de Abril. Es una mala noticia, tanto para quienes seguimos siendo partidarios de su estilo como para la propia feria sevillana. Basta con recordar que este año Morante ha hecho cuatro paseíllos en Sevilla y en tres de ellos se colocó el no hay billetes. Morante sigue siendo, solo o en compañía, el matador de mayor tirón en la Real Maestranza.

La ausencia del torero de La Puebla puede ser la oportunidad para que la empresa confecciones unos carteles con los que se combinen de manera atractiva los espadas del escalafón. Sería un buen detalle que, salvo quienes hagan el paseíllo el Domingo de Pascua, ningún torero acudiera más de dos tardes al abono. Y con esa premisa, la empresa debe rematar unos carteles abiertos conjuntando toreros veteranos con figuras atractivas y jóvenes en edad de merecer un mejor futuro.

Que nadie malinterprete lo siguiente. Propongo algunos carteles que gustarían a los aficionados y al público en general. Por ejemplo, Ferrera, Talavante y Roca Rey. ¿Y éste otro? Juan Mora, Manzanares y Ginés Marín. Y un tercero. ¿Qué tal Ponce, Ureña y Pepe Moral? Eso sí, si en alguna hay un gesto con una corrida de toros diferente a lo que es el sota, caballo y rey del momento, mejor.

Que no se moleste ningún torero no mencionado, y tampoco sus apoderados. Era solo para poner un ejemplo. En lo del ganado, ahí si hay que pedirle a la empresa alguna innovación con la llega de algún encaste casi olvidado en Sevilla en la feria, sobre todo el de Santa Coloma, del cual la mejor expresión puede ser una de La Quinta, siempre que Rehuelga no tenga una corrida para Sevilla, lo que no parece posible en la temporada de 2018.

Sobre el Domingo de Pascua, el cartel está en la mente de los aficionados. Antonio Ferrera, como triunfador de la pasada Feria debería estar presente. El segundo puesto debe ser bien para Manzanares o para Talavante. Y el tercero, para Roca Rey, único torero que cortó dos orejas a un toro en 2017. Sin embargo, como quiera que El Juli cumple 20 años de alternativa, lo más probable es que quede formado por El Juli, Manzanares y Roca Rey. Y si los precios bajan algo, aunque sea un poquito, pues miel sobre hojuelas. Dicho todo esto sin ánimo de molestar a nadie. Ya se sabe que en materia taurina todo el mundo sabe mucho y tiene siempre la mejor información (modo ironía).

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Invierno

El invierno del toreo debería ser tiempo de análisis y reflexión. Al aficionado, y también a los profesionales, le encantaría que surgi...